En esta Cuaresma, Jesús pasa por el corazón de cada uno

domingo, 11 marzo 2018

Ante la presencia de la imagen del Cristo Crucificado de la parroquia de San Sebastián, el Cardenal Juan Luis Cipriani, exhortó a los fieles a seguir el camino de la luz que nos lleva a Cristo, en la Misa que presidió el IV Domingo de Cuaresma en la Catedral de Lima.

Mencionó que estamos avanzando en esta Cuaresma, ese tiempo de preparación para poder estar con el alma limpia, para estos días de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

“Estamos en ese caminar que a veces se hace largo, a veces parece duro, porque es un camino de conversión; de ir quitando lo que está mal en mi vida, en mis pensamientos, en mi trabajo”.

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Jesús nos ama y nos perdona

Habló sobre el personaje de Nicodemo, quien se acerca a escondidas, con cierto temor de encontrarse con Jesús; y de cómo a nosotros nos puede pasar lo mismo cuando hemos cometido un pecado y tenemos el pensamiento que no somos dignos de estar con Dios.

“Uno se da cuenta que la vida es para moverse, para actuar, no es para quedarse solamente en ese rato de oración. La oración te mueve a la acción. Ve como Nicodemo, se acerca. Acércate a Jesús, no tengas miedo, yo sé que lo que te puede apartar y te puede quitar las ganas es el pecado, sentir que le has fallado, sentir que tal vez no te va a perdonar. No es verdad, siempre está buscándote, esperándote, perdonándote”.

El Arzobispo de Lima señaló que Jesús nos ama, nos espera y nos conoce tanto, que siempre está a nuestro lado y solo nos pide que creamos en Él.

“Cree en su amor, cree en su perdón, no te canses, lleva ese perdón a otros, anima a otros a que estén alegres, acompaña a ese amigo, a ese enfermo. Ten paciencia. Quita del corazón esos egoísmos, esa pereza. Ten metas altas: voy a educar mejor a mi hijo, voy a acompañar más a mi papá, voy a buscar a ese amigo que yo creo que Dios lo llama. Ten planes en que Dios a través tuyo quiere salir. No juzgues y no serás juzgado. No critiques y no serás criticado. No tengas envidias, no mientas. Y si lo haces: Señor, perdóname”.

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Escoge el camino de la luz

En otro momento, afirmó que en la vida hay quienes van por el camino de la luz y quienes van por las tinieblas.

“La vida siempre se divide en los que van por el camino de la luz, creen, son débiles, se cansan, se caen, no son mejores, pero van por el camino de la luz. Y hay otros que van a oscuras, llenos de ruido, llenos de música, se ríen como si estuvieran contentos, pero es todo una finta, van a oscuras, van sin Dios. Escoge el camino de la luz y no tengas miedo de luchar”.

Dijo también que la Cuaresma es ese caminar, aceptar nuestros pecados y nuestras debilidades, pedir perdón, ayudar a los demás; que se ve reflejado en esa luz que es la conciencia, el amor de Dios.

“Vamos a pedirle al Señor en esta semana de Cuaresma un impulso nuevo, una alegría nueva, un amigo nuevo. Un acercarte a tus padres, a tus hijos, a tus abuelos; con más ilusión. Perdonar a alguien. Un buscar una vocación. Hermanos, la Cuaresma es un tiempo muy bonito, porque en el mundo entero Jesús está pasando por el corazón de cada uno y está mendigando. ¿Me ayudas? ¿Me acompañas en la Cruz? Te ofrezco mi perdón, mi amistad, mi cariño. ¿Te animas? Vamos a decirle al Señor que sí queremos unirnos a Él en estos días, como Nicodemo, tal vez a escondidas, tal vez con vergüenza; pero junto a Él. Que nuestra madre nos ayude a atener esa valentía de estar cerca de su hijo”.

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