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CASO – MAI de
Chorrillos 2007
Nombre: Hugo.
Edad: 36 años
Hace 9 meses mi esposa llego casa muy nerviosa
y temerosa se me acerco y me entrego un sobre,
el cual contenía una invitación
para recibir unos consejos sobre problemas
familiares, tuve dudas en asistir y fui por
cumplir.
Camino al lugar de la cita me puse a pensar
el porque tendría que decir mis cosas
personales a otros. Llegué al lugar
y me di con la sorpresa de que era un modulo
de atención integral contra la violencia
familiar. Fui atendido por el trabajador
social el cual me pidió datos sobre
mi persona y mi familia, el me explico el
porque de la invitación, el trabajo
que realiza el equipo profesional y luego
me escucho, me sentí apoyado y comprendido.
Luego me invito a hablar con la psicóloga.
- “... yo no estoy loco y se manejar
a mi familia” - me dije.
Empecé a contarle a la psicóloga
que a mi familia no le faltaba nada, que
ellos tenían todo y que había
problemas como en todas las familias.
En esos momentos yo no quería reconocer
que tenia problemas, ella me escuchaba y
me hizo sentir que me entendía, me
hablo cosas que nunca nadie me había
dicho; con ello recordé mi niñez,
el maltrato de mis padres, sus golpes, sus
insultos, sus humillaciones, sus gritos,
lisuras, palazos, correazos y patadas. También
recordé el sufrimiento de mi madre
frente a los maltratos que recibía
de mi papá. Entendí a la psicóloga
que toda mi forma de ser la había
aprendido de ellos....”en ese momento
me di cuenta que yo no nací así...
me hicieron violento”
Estaba muy nervioso y creí que no
tenia salida. La doctora me hizo entender
que todo lo aprendido se puede volver aprender
y que todo dependía de mi. Lo vi muy
difícil pero decidí intentarlo,
pues durante 19 años de casados creí que
lo correcto era golpear, gritar e insultar
para corregir a mi mujer y a mis hijos.
Unos días antes de que mi esposa
se decidirá a pedir ayuda, había
agarrado a patadas a mi hijo de 17 años
como siempre lo hacia, en este caso se había
llevado mi bicicleta sin permiso. Esta vez
las cosas fueron diferentes, mi hijo reacciono
como nunca pensé que lo haría.
Se me enfrento a patadas pero yo logré dominarlo
imponiendo mi fuerza sujetándolo en
el piso...en ese momento mi esposa llego
de la calle y se entero de lo sucedido, fue
así como ella decidió acudir
a buscar ayuda al modulo de atención
integral.
El mismo día converse con el abogado
quien me hizo saber sobre mis derechos y
me recordó las obligaciones que tengo
como padre y esposo, asimismo me hablo de
la ley sobre la violencia familiar referente
al maltrato físico y psicológico
que venia ejerciendo sobre mi familia, comprendí del
daño que cometí durante mucho
tiempo y que podía ser denunciado
reconociendo que era un agresor
Antes de salir del modulo tome conciencia
y me comprometí a seguir el tratamiento
psicológico junto con toda mi familia.
Actualmente en mi familia hay muchos cambios;
ya no los agredo, la relación de comunicación
con mi esposa y mi hijos ha mejorado, mi
hijo adolescente me habla con menos temor,
mi esposa tiene un negocio independiente,
mi hijo mayor ya trabaja y aporta económicamente,
mejoro el rendimiento escolar de mi hijo
menor, aprendimos formas de solucionar nuestros
problemas y siempre intentamos respetarnos.
Mi familia y yo continuamos con el tratamiento,
sabemos con el apoyo incondicional de los
profesionales del modulo. “Entendemos
que es posible cambiar cuando uno lo desea”. |