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Si nos proponemos estar cerca de Cristo habrán resultados buenos PDF Imprimir E-mail

Diálogo de Fe
Sábado, 25 de febrero de 2012
 

Armando Canchanya (AC): Cómo están amigos, buenos días. Bienvenido, cómo está Cardenal.

Cardenal Juan Luis Cipriani (CJLC): Buenos días. He pasado de un frío invernal en Roma a este calor no sé si delicioso pero bonito; y sobre todo el calor de estar en sus hogares, de estar nuevamente con ustedes. Les puedo asegurar que estos días en Roma extrañaba la presencia de todos ustedes. Por eso delante de los restos del Beato Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro me arrodillé pidiendo por el Perú, por la familia peruana y por todos ustedes, para que ese Papa tan maravilloso que tanto nos quería y nos quiere, nos ayude a ser hijos fieles de la Iglesia. Los he tenido cerca del corazón pero con mucho trabajo y varias actividades.

AC: Durante el viaje usted se ha reunido con el Papa. Ahí está con el Papa y con todos los cardenales. ¿Esta es una reunión anual?

CJLC: No. Esta fue la reunión que se llama Consistorio Ordinario Público, ese es el carácter jurídico, convocado para la creación de nuevos cardenales y en este caso también para el voto sobre algunas causas de canonización. Éramos 133 porque en este caso pueden estar todos, también los mayores de 80; en la elección del Papa solo podemos estar los menores de 80. La primera parte de la reunión fue el viernes en la que hubo una exposición del Cardenal de Nueva York sobre la Nueva Evangelización, va a haber un sínodo, también explicar cómo debe hacer la Iglesia para llegar más a los corazones de la gente. Y en segundo lugar una exposición de Monseñor Fisichella para explicar algunos aspectos de las celebraciones que van a haber con motivo del Año de la Fe que empieza en octubre. A partir de ahí hubo intervenciones de los cardenales, yo también tuve oportunidad de intervenir, te daban cuatro minutos, uno pide la palabra, tuve ocasión de hablar cuatro minutos, todos dirán qué habrá dicho, pues quédense con la curiosidad; pero fundamentalmente fue recordar la Encíclica de Juan Pablo II que se llama “A la llegada del nuevo milenio”, un documento que escribió en el año 2000, que dice: Si nos proponemos estar cerca de Cristo, de la santidad, va a haber muchas consecuencias buenas.

En fin, esto fue una jornada de mañana y tarde, con el Papa presente. Por cierto, el Santo Padre siguiendo las cosas con mucha ilusión; lo noté alegre, en buen estado y todos muy unidos a él; él decía, como en esos días se discutía en la prensa cosas de la Iglesia, decía: “La prensa habla muchos temas sobre la Iglesia, nosotros en la Iglesia debemos hablar de Cristo y de la fe en Jesucristo”. Al día siguiente, en la Basílica de San Pedro, fue cuando el Papa dio una homilía muy bonita antes de proclamar a los nuevos cardenales y decía de una manera muy clara: “Los nuevos cardenales son incluidos con todo derecho en la Iglesia de Roma”, para cooperar estrechamente con el Papa en el gobierno de la Iglesia Universal, nos decía: “Ustedes se comprometen de una manera más fuerte con el Romano Pontífice y también en cumplir, de una manera peculiar, al Ministerio Petrino”, es decir a la responsabilidad del Papa. Entonces uno se acuerda del 2001 en el que yo vivía esas circunstancias y ahora veía a los nuevos cardenales y realmente creo que Dios nos ayuda con su gracia a ser buenos colaboradores del Papa y para estar pendientes de la Iglesia Universal y de la Iglesia Local.

AC: ¿Qué hace un obispo y qué hace un cardenal?, ¿cual es la diferencia? Usted es obispo y cardenal.

CJLC: Obispo es la plenitud, el Papa también es obispo de Roma. Los cardenales son un nivel de elegidos por el Papa para colaborar más cerca en el gobierno de la Iglesia. Hay obispos que pueden estar en sus diócesis, pero que ayudan a la Iglesia en sus diócesis o en una Conferencia Episcopal. En cambio los cardenales somos elegidos por el Papa para ayudarlo en el gobierno de toda la Iglesia. Por ejemplo, hoy estoy encargado, junto a otros seis cardenales, del Dicasterio de Asuntos Económicos, nosotros nos reunimos dos o tres veces al año para ver el marco de cómo se trabaja. Igualmente hay una comisión de quince cardenales que ve los aspectos organizativos y administrativos de toda la Iglesia. Por ejemplo en la Causa de los Santos es un lugar donde se estudian todas las propuestas de nuevos santos y beatos, yo formo parte de esa Comisión. Entonces, los cardenales sí estamos llamados al gobierno central de la Iglesia. Eso supone no una gran habilidad sino un deber de estar más cerca de Cristo y de tener la humildad de pedir más ayuda al Espíritu Santo.

AC: ¿Y uno postula para ser un cardenal o tiene que hacer su lobby?

CJLC: No. Todo lo que sea postular con esa psicología de lograr poder e influencia en la Iglesia se rechaza. Es una mala señal querer ser Papa, cardenal u obispo, ese es un lenguaje no escrito pero que se entiende porque en la Iglesia el poder es servicio; el que quiere tener poder para lograr éxitos es un peligro, hay que reconocerlo rápido para sacarlo. En ese sentido, el Papa decía con una sencillez muy bonita: “Pídanle a Dios para que yo tenga esa humilde firmeza de gobernar la Iglesia”. Nos está diciendo en pocas palabras que hace falta humildad y al mismo tiempo firmeza. En estos casos, cuando uno ve a todos los hermanos del colegio cardenalicio de alguna manera se genera un espíritu de comunión, de cercanía y cariño al Papa. Me ilusiona y me llena de optimismo ver que la Iglesia está unida en la cabeza junto al Papa.

AC: Es hora de hacer una pausa.


AC: Estábamos hablando sobre los cardenales y los obispos y qué los diferencian a ambos. Ahora, ¿cuántos son los que eligen al Papa?

CJLC: En este momento somos 125. La norma dice que debe ser de 120 para abajo, pero con los nuevos nombramientos por estos meses están en 125, porque hay varios que van a cumplir 80 y van a dejar de participar. 

AC: Yo le preguntaba hace un momento si uno se postula, un poco llevándolo a la broma, pero este tipo de decisiones, de la creación de cardenales, es un tema que a nosotros los periodistas también nos interesa. Yo veía en unos medios en Internet que decían: El Papa apuesta por Europa, no quiere a los cardenales americanos porque ha elegido solo a uno. ¿Podemos estar en desacuerdo con la decisión del Papa?, ¿la podemos criticar? ¿Cuál debe ser nuestra actitud?

CJLC: La pregunta se la hace mucha gente. Ojala que en este breve tiempo pueda explicarme con la ayuda de Dios y la buena voluntad de todos ustedes. El Papa recientemente nos decía: “Con palabras que Jesús pronunció le dijo a Pedro “Tú eres Pedro y sobre esta piedra, sobre ti, edificaré mi Iglesia””. El fundamento de la Iglesia es la fe en las Palabras de Jesucristo, que hacen de Pedro, del Papa, el fundamento. Por lo tanto, la fe hace que Simón se convierta en Pedro, es decir que Ratzinger se convierta en Benedicto. De esa manera, cuando la Iglesia se edifica sobre el Papa Benedicto se está edificando sobre Pedro, se está edificando sobre el mismo Cristo. Pedro le dice Y tú eres Cristo, el hijo de Dios vivo. Ese diálogo en el cual Dios da a conocer a la humanidad que es el Hijo de Dios y el Mesías y que en Pedro, en el Papa, pone el fundamento de la Iglesia, es importantísimo porque a partir de ahí toda la Iglesia se apoya en la fe de las Palabras de Cristo y también el derecho, la autoridad, las normas que Benedicto dicta a la Iglesia no son normas que él las fabrica sino que emanan de ese mandato “Tú eres Pedro, tú confirma a tus hermanos, yo estaré contigo hasta el final de los tiempos”. Todo funciona en la clave de la fe. Por lo tanto, en esa cátedra de Pedro, en el Papado, está la garantía de esa estabilidad de que seguimos unidos a Cristo y a Pedro.

Partiendo de ahí llegamos a Benedicto XVI, esa fe y esa presencia del Papa garantiza la estabilidad y la continuidad en medio de los cambios históricos, culturales, políticos y sociales. Muchas veces escucho “El Vaticano ha dicho…” No, el Vaticano es el estado geográfico, el estado civil; debemos hablar de la Santa Sede; Sede Santa de Pedro, de Cristo, de Benedicto. Por lo tanto, su magisterio es una enseñanza que se amarra directamente con el mandato de Cristo; por lo tanto desobedecer ese mandato es romper con Cristo y con la fe. Yo veo que a veces las personas hacen comentarios “A mí no me gusta esto o lo otro”, “la Iglesia cómo puede ser así...” Yo quisiera que en estos pocos momentos el Espíritu Santo nos ilumine. La Iglesia está construida sobre la fe de que tú eres el hijo de Dios, tú eres Pedro y ese Pedro es quien constituye ese colegio de los 12 apóstoles. Por lo tanto la Iglesia está construida sobre la estructura de esa fe. Nadie puede decir Yo tengo una fe que no duda nunca de nada. Falso. Todos tenemos esa lucha y por lo tanto la Iglesia también es madre, es maestra, es misericordiosa y acude en la búsqueda de sus hijos; pero no negocia con la verdad ni con la fe en Cristo. Toda otra explicación pasajera o superficial no es la Iglesia de Cristo. Esto nos ayuda mucho a tener esa serenidad y esa paz. No somos un club de perfectos, somos pecadores que buscamos a Cristo y que vemos en el Papa y que vemos en los obispos la luz de esa verdad. Daremos cuenta a Dios si traicionamos a esa verdad.

AC: Mientras eso pasaba en Roma, aquí en Lima la noticia iba siguiendo algo que había venido de Roma y es este llamado, este pedido que hace la Santa Sede a la Universidad Católica por la adecuación de sus estatutos, pedido al que se ha sumado hoy día el Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Piñeiro. ¿Qué tiene usted que decir sobre eso?

CJLC: Lo primero que tendría que decir es que no quiero decir nada, porque creo que este tema, por lo delicado, no debería ser un tema a discutirse en los medios. Solamente, con el mejor ánimo, decir que el Papa personalmente está siguiendo este tema. El Papa es un hombre académico, un hombre universitario. La Santa Sede en el mundo entero respeta la democracia y el orden jurídico de los países, por lo tanto es perfectamente conciente que lo que le está diciendo a la Universidad Católica no está fuera del orden jurídico del país, le está diciendo cumple las leyes peruanas y en esas leyes peruanas existe ese espacio para la Iglesia Católica. Yo invoco y quisiera pedirles disculpas a toda la comunidad universitaria de la Católica si en alguna ocasión me he sobrepasado. He tenido hasta la coincidencia providencial de viajar ayer en el mismo avión con el señor rector, el Dr. Marcial Rubio Creo, y hemos podido conversar. Creo que la acción del Espíritu Santo y que la buena voluntad de esa inmensa comunidad católica que forma la Universidad, ante esta petición del Santo Padre, creo que está en la disposición y en la posibilidad de hacer que esta gran institución vaya adelante, en la que no habrá vencedores no vencidos. 

AC: ¿Cómo está su relación con el Dr. Rubio?

CJLC: Muy cordial, hemos venido conversando, nos conocemos de hace muchos años. La verdad él ha pasado recientemente por una situación familiar especialmente dura, creo que todos en esas ocasiones también queremos la palabra y la cercanía de los amigos. Le pido a Dios, porque creo que en sus manos está que dentro de la fecha y dentro del marco que ha señalado el Cardenal Bertone se logre esta solución del tema. Como digo, hubiera preferido no decir nada. Ante tu pregunta esta es mi breve reflexión.

AC: Gracias.

CJLC: Mañana es Primer Domingo de Cuaresma. A todas las familias no dejemos solo a Jesús en la cruz, que todos sepamos vivir más ese sacrificio gozoso en esta época de preparación a la Semana Santa y a la Resurrección.

AC: Muchas gracias por acompañarnos.

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