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La Cuaresma es la preparación para el encuentro con Cristo PDF Imprimir E-mail

Diálogo de Fe
Sábado, 10 de marzo de 2012
 

Armando Canchanya (AC): Les damos la bienvenida a Diálogo de Fe. Cómo está Cardenal. 

Cardenal Juan Luis Cipriani (CJLC): Muy contento y con mucha tranquilidad en esta semana. Los colegios empezaron, la gente otra vez a la tranquilidad del estudio.

AC: Es una semana de marzo especialmente movida. Noticias que nunca nos faltan, hemos pasado a tener incendios y lo del fútbol también. No sé si es el momento propicio para hablar de Cuaresma…

CJLC: Yo pienso que la Cuaresma, que son cuarenta días de preparación para un momento tan importante, como ese gesto tan importante del Hijo de Dios que se entrega en la cruz para perdonarnos, ayudarnos, acompañarnos y luego resucitar y decirte: Ánimo, hay una vida eterna. Hay que prepararse. Lo que quisiera compartir con ustedes es la impresión que me da en este ambiente de preparación a la Cuaresma, de preparación al encuentro con Dios en la Semana Santa, es que deberíamos darnos cuenta que parte del sacrificio que cada uno tiene que hacer, no es ponerse unos clavos en la cabeza, no es de darse golpes en el pecho, fundamentalmente también hay una penitencia que es el saber callar, el saber no agraviar. 

Yo no soy mucho de poesía, pero hay unas palabras: Cómo me gusta cuando callas porque estás como ausente. Cuantas veces el marido o la mujer o el hijo o el papá o un político tendrían que pensar un poco por qué agraviar. Agraviar es maltratar, es caricaturizar, es hacer daño con la palabra, a veces con el gesto. Vale la pena que en este ejemplo de penitencia y sacrificio que nos pide Jesús, digamos: No podría yo esforzarme en callar esa palabra que va a hacer daño, ese comentario sarcástico o falso o ese llamar cien veces para lo mismo. Esa serenidad nos la muestra Cristo cuando va camino a la muerte en la cruz, nos la muestra la Virgen María cuando contempla en silencio. Es una reflexión de fe que podríamos poner en práctica en este tiempo de Cuaresma. 

También lo contrario, qué puedo hacer o decir para agradar a los demás, sin que sean mentiras ni un diálogo de payasos. A veces llamar a tal persona porque está pasando un mal momento o a quien ha tenido un hijo o a quien pueda tener una dificultad en el trabajo. No solamente no agraviar sino cómo agradar a los demás.

AC: Eso es válido para los políticos…

CJLC: …Para todos los seres humanos, porque si el ser humano se engrandece como persona también se engrandece como político, como gobernante, como sacerdote, como periodista. Esa grandeza de tener una riqueza interior, capacidad de dar a los demás por amor, por ayudarlo. Yo no agravio para controlar daño, esto no es una estrategia de control de daños sino Yo tengo una opinión y tú tienes otra, ve cómo lo dices para no agraviar.

Qué puedes hacer o decir para agradar, qué es lo único que hace falta: salir de esa burbuja en la que cada uno se mete, en la que solo se fija en lo que uno quiere o no quiere. Hay que esforzarnos, hay que tener más cercanía con Jesús, hay que desterrar de la vida personal y familiar, de la vida política y de la vida de la sociedad, desterrar esa tendencia enfermiza de estar permanentemente resaltando aspectos negativos y malos, dejarnos invadir por una nube de pesimismo en la que permanentemente estamos como agraviándonos unos a otros. Podrían decir que la vida tiene dificultades, hay problemas.

AC: Ser tan buenos tampoco resulta porque a veces uno dice Me van a agarrar de lorna.

CJLC: Hay que pensar una cosa muy clara: Si yo a todos los problemas añado un grito y una lisura no arreglo nada, si a todas las situaciones familiares le pongo una cara de perro no arreglo nada. Este tipo de cosas es un ambiente propicio para estos días de Cuaresma.

AC: Lo vamos a seguir viendo después de la pausa.


AC: Seguimos hablando con el Cardenal sobre este tema de ser serenos. Caricaturicemos un poco, el Cardenal nos está pidiendo que pongamos la otra mejilla, ser el buenito de la clase, nos arriesgamos a que alguien abuse de eso.

CJLC: Evidentemente, en esa especie de caricatura podemos decir que el dueño del mundo, el hijo de Dios fue muerto en la cruz, por lo tanto fracasó, Los mismos apóstoles se quedan todos helados y huyen de miedo y de confusión. O sea que la historia de la humanidad y de la salvación, a quienes les interesa saber que en la vida hay una salvación, que en la vida hay una posibilidad de ser felices, tiene que saber la ley más elemental: Para vivir hay que morir, morir al odio, a la venganza, al resentimiento, a la envidia. Hay gente que cultiva esos defectos, vicios y pecados; para ellos su reino es el dinero, la droga, el sexo, el poder, la imagen. Ahí es donde vale la pena darnos cuenta; el Papa lo decía de una manera muy bonita: “Hace falta cultivar más la reflexión”. 

Estamos hablando que la vida humana requiere abrir un espacio interior en donde el silencio te permita comprender mejor a tu esposa, comprender mejor la situación de quien opina diferente, aceptar mejor la posición de quien no está contigo; pero dejar de lado la descalificación, el agravio, la envidia, el estar maquinando cómo enveneno al otro. A eso hay que huir porque de alguna manera ese silencio de Dios que acompaña a la Cuaresma es un ejemplo para que quien quiere lo cultive. 

En ese mundo donde el éxito es dinero, placer, lo efímero. Yo veo mucha juventud que dice Me voy, me voy, me voy, ya regreso, todo es misterioso, no se sabe bien a dónde fue y con quién; por qué ese huir de ti mismo; no hay que huir hay que mirarse con claridad y decir: Yo soy así y ese Dios hecho hombre, Cristo, me mira y me dice: “Cultiva esa palabra para que dentro de tu alma vaya arraigando, o sea vaya teniendo más fuerza, el perdón y la alegría de Dios”. Y cuando la gente dice Pero me van a agarrar de tonto, voy a ser el hazmerreír, voy a ser el místico. No, al revés, yo diría que hay que salir de este circo que es el mundo de hoy. Hay que acabar con esto y que cada uno haga el personaje que es. No es cuestión de decir: La religión es una cosa tal… En la vida nuestra tenemos que tomarnos un poquito el pelo a nosotros mismos, no huir y aceptarnos como somos. El Papa nos dice: Ten un corazón más atento, más cariñoso. 

El otro día estaba en la Clínica Hogar San Juan de Dios, 60 años de trabajo. Tú ves a ese niño paralizado por su enfermedad, su realidad es esa y ¿quién es el soporte de ese niño?: la mamá que está al lado. Y ver los ojos de la mamá, de su ilusión, tú dices Esto es humano, esto es vida. Me parece que hace falta, poco a poco, ir cambiando ese ambiente demasiado frívolo, superficial o negativo.

AC: Podría decir que una prueba de lo que está diciendo son los voluntarios que hay en el Perú, quienes normalmente no son noticia. Los bomberos que han sido sí noticia esta semana son una prueba permanente. Hablamos de salvar al fútbol y a nadie se le ocurre salvar primero a los bomberos.

CJLC: Hay muchas dimensiones muy bonitas en los bomberos, una institución extraordinaria, que dan su vida y arriesgan su salud; igual diría del voluntariado que hay en San Juan de Dios o en el Instituto Nacional de Neoplásicas; también ocurre con las religiosas y sacerdotes, que de alguna manera debemos ser signo de escuchar a la gente, de perdonar los pecados, de ayudar a una familia. 

Creo que tenemos que aprender, más en estos tiempos, a superar las dificultades, para saber tener la fortaleza de aguantar situaciones que no nos gustan: familiares, amistosas, trabajo. Veo que esa violencia verbal o de gestos es la típica demostración de debilidad; el débil insulta, el débil maquina cómo destrozar al otro, el fuerte afronta. Hay que pedirle al Señor en la oración: Enséñame a perdonar, enséñame a confiar.

AC: Qué pasa si esa otra actitud vemos que funciona en otras personas o peor aún vemos que no funciona. Qué incentivo tengo yo o por qué tendría que dejar algo que no funciona.

CJLC: Por amor a Dios y por tranquilidad de tu propia conciencia. Creo que estos diablillos que se la pasan haciendo daño no tienen tranquilidad de conciencia y el día que estén en un hospital pasando sus últimos momentos van a estar muy preocupados. No dejemos que la gente piense que son unos ídolos muy felices el super millonario tal o cual. Veo que en determinado nivel empresarial empieza a haber una inquietud de qué poder hacer, no solo por imagen ni por calmar el problema social, sino como decía el Papa Benedicto XVI el don, la economía de Esto lo hago por entrega, no tiene una comparación. 

En la vida hay dos grandes grupos: Hay el señor que está en su vida terrena y quiere el máximo de éxito e imagen; y hay el señor como veía hace pocos días a Don Alberto Benavides, un hombre que ha trabajado toda su vida. En esa época había hombres y mujeres maravillosos que entregaron su sabiduría y pudieron tener éxito económico o éxito médico. Tal vez eran hombres que llegaban al hospital y sonreían a la gente y curaba, o había el abogado que gratuitamente atendía. Era una sociedad en la que la gratuidad era algo muy frecuente por lo tanto no se acumulaba tanta riqueza. Creo que cuando se pretende, en el Marxismo, atacar los ricos contra los pobres y viceversa, apareció un capitalismo desbocado de sacar el máximo de jugo a las cosas.

Creo que en este momento podríamos recordar esa canción Detén el tiempo en tus manos. Hay que detenernos un poco, sacar el sabor a esa sonrisa de una criatura, a ese estar de buen humor con la esposa, a ese saber ayudar a quien está enfermo, a ese saber perdonar. Sí pues, hay unos venenosillos o diablillos, pero qué se puede hacer. 

AC: Quiero preguntarle sobre el tema de la Universidad Católica porque en la semana los periodistas nos llenamos de especulaciones sobre qué ha pasado y qué ha cambiado a raíz de la fecha límite que fijó el Papa para la adecuación de los estatutos con la Universidad, su conversación con el rector.

CJLC: Tú siempre quieres saber qué ha pasado con la Católica. Tenemos un compromiso de manera estable de que las cosas la llevemos con la seriedad y respeto entre nosotros. La fecha sigue en pie. Con la ayuda de Dios pienso que podemos seguir adelante. También con lo que hemos hablado hoy: serenidad, paciencia, no agraviar, etc. Por otro lado es muy importante que haya juegos donde no hay un ganador y un perdedor. Evidentemente algo no iba muy bien porque sino no habría problema y ese algo que no iba bien tenemos que lograr que vaya bien.

AC: ¿Y se ha logrado?

CJLC: Se va avanzando. Creo que somos concientes que la parte práctica de resolver las cosas no es tan difícil. También cuesta, creo yo, que unos y otros nos veamos con más respeto y aprecio; no mandemos escribir a otros lo que queremos decir nosotros. En general demos ejemplo de una relación madura y buena, en la que estamos esforzándonos que haya una conversión y un cambio. Hay algunos que, como no conocen los conocen, dudan. Ojala y les pido oraciones para que semana a semana se vayan resolviendo las cosas. Agradecer la buena voluntad de las personas que estamos tratando el tema. De esa manera daremos una lección de lo que hemos dicho hoy: serenidad y paciencia. Con estos deseos me dirijo a ustedes y a sus familias para impartirles una bendición llena de alegría, de optimismo y felicidad, pese a las dificultades. Que el Señor esté en sus hogares y en sus corazones.

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