“San Martín de Porres es santo fundamentalmente porque supo amar, porque supo servir, porque supo entregar su vida a Dios y a los demás”, afirmó Monseñor Guillermo Abanto, Obispo Auxiliar de Lima, en la celebración de las vísperas de los 50 años de canonización de San Martín de Porres, celebrada en la Basílica Catedral de Lima la tarde del sábado 05 de mayo.

Monseñor Abanto expresó que al contemplar la imagen de San Martín de Porres en la Catedral de Lima debemos sentirnos orgullosos de ser peruanos que queremos seguir el ejemplo del Santo de la escoba y dejarnos tocar por la huella del amor de Dios como lo hizo él.
“Estamos esta tarde aquí porque queremos rendir un homenaje a este querido santo peruano que ha marcado la vida de nuestro pueblo. Estamos aquí porque seguramente queremos agradecer a Dios por la vida, por el ejemplo y por la obra de Martín de Porres. Estamos aquí porque queremos pedirle para que interceda por nosotros y nos ayude a superar las necesidades que podamos tener”, señaló.
Manifestó que la vida de San Martín resulta fascinante porque tuvo todos los elementos para ser un renegado y resentido, porque experimentó todos los prejuicios raciales y sociales de la Lima de esa época; y sin embargo nunca albergó sentimiento malo en su corazón.
“San Martín de Porres vivió una serie de dificultades a lo largo de su vida, pero todas esas cosas las pudo superar porque en él radicaba fundamentalmente el amor de Dios, que le hacía ver las cosas de una manera diferente y que le hizo desde pequeño cultivar una gran oración. Esa oración, ese encuentro, esa intimidad que cultivó con el Señor Jesús engrandeció su corazón en el amor”, comentó.
Mencionó también que San Martín nos enseña a amar a Dios con todo nuestro ser, ya que esta relación nos permitirá tratar a los demás como nuestros hermanos, sirviéndolos con generosidad, disponibilidad y entrega, como él lo hizo.
“San Martín de Porres nos enseña a amar a Dios con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón. Y ese amor a Dios no se queda en una relación entre él y tú, sino que te lleva a amar también a los demás; a tratar a los demás como hermanos; a practicar la caridad, la misericordia, la comprensión, la compasión, la ternura, la dulzura, la paciencia; a comprender las flaquezas, errores y equivocaciones de los otros; porque todo eso genera el amor de Dios en el corazón del hombre”, reflexionó.
En otro momento exhortó a seguir el ejemplo de su existencia cotidiana que lo expresaba con el trato que daba a los hermanos desvalidos, a los enfermos, a los pobres, a los más necesitados. Pidió también dar gracias al Señor por su vida, su ejemplo y su obra.
“Hoy, pidámosle a San Martín de Porres en lo más hondo de nuestro corazón que nos ayude, que nos enseñe a ser humildes como él lo fue, que nos enseñe a ser solícitos en el servicio. Pidámosle que nos ayude a poner nuestra vida al servicio de los demás”, animó.
“Recemos con fe, llenémonos de emoción y de orgullo y aprendamos de la vida luminosa de este querido santo peruano para que en nuestro diario existir, como él, podamos también nosotros ir por el mundo amando, sirviendo y haciendo el bien a los demás”, concluyó.
En el rezo de las vísperas estuvo presente el Padre Juan José Salaverry O.P., Prior Provincial de los Dominicos; así como sacerdotes dominicos.
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