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“La fe sin la caridad no tiene fruto y la caridad sin fe es puro sentimiento” PDF Imprimir E-mail

El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa de bienvenida a la Superiora General de las Misioneras de la Caridad, Hermana Mary Prema, en la Capilla del “Hogar de la Paz” el lunes 18 de junio.

Durante su homilía, mencionó que es importante esforzarnos para tener una humildad interna que nos ayude a darnos cuenta que Dios es la vida porque está presente con su cuerpo, con su sangre, con su alma, con su divinidad, con todo el cariño, con todo su amor y con toda su misericordia.

“Cada instante de nuestra vida es un don de Dios, cada instante de nuestra fe es un don de Dios, cada pequeño gesto de caridad es un don de Dios. Y ese Dios que es tan generoso también te dice: “Quiero contar contigo, necesito tu ayuda”. Eso nos obliga a preguntarnos cuánto colaboramos con Él y cuánto nos entregamos a Él”, afirmó.

Comentó que el Papa Benedicto XVI quiere que tengamos una respuesta más viva y más generosa al llamado de Dios.

“El Papa quiere que en este Año de la Fe, que va a empezar en octubre, haya un nuevo impulso, una renovación, una respuesta más viva. El Señor es el de siempre, el Señor que iluminó a la Beata Teresa o a San Francisco de Asís o a San Pedro Apóstol, el Señor que amó a su madre María es el mismo, no hay más ni menos, es Dios”, señaló.

El Arzobispo de Lima expresó que la fe y la caridad están íntimamente relacionadas porque vienen de Dios y que por eso es necesario tener momentos de intimidad con el Señor, mirándolo, escuchándolo y dejándolo actuar en nuestra vida.

“Piensa mucho que la fe sin la caridad no tiene fruto y la caridad sin fe es puro sentimiento, cámbialo. Y para eso, hermanos, intimidad, amistad con Jesús (…) Hay que esforzarse todos los días en esa presencia de Dios, Dios está contigo; y si sientes que no está contigo, pídeselo; si necesitas confesarte, confiésate”.

En otro momento, recordó que las Hermanas Misioneras de la Caridad realizan una labor loable cuidando de los niños abandonados, enfermos, pobres y que sufren; y todo lo hacen con una actitud cristiana que las ayuda a ser más alegres y estar más llenas de Dios.

“Con tanto cariño las Misioneras de la Caridad llevan esa palabra de compañía, esa mano que agarra con cariño, esa sonrisa, ese gesto pequeño que ayuda a que nadie se sienta solo porque Jesús no se olvidó de nadie”, reflexionó.

“Que buen momento para que todos hagamos un propósito: más amor de Dios, más fidelidad a lo que Dios les ha pedido a ustedes, que no es otra cosa, que quiere tu amor, tu oración, tu trabajo, tu humildad”, continuó.

Finalmente, pidió por todos los que participaron en la Santa Misa “que el Señor los bendiga con su amor y que María Santísima esté muy cerca. Que Dios bendiga su trabajo, que Dios bendiga con la fidelidad nuestra respuesta a tanto amor”.


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