Lima, 27 de junio de 2007

 
   
 

Misa por San Josemaría en la Catedral de Lima

Con ocasión de la Fiesta de San Josemaría, se celebró una Solemne Eucaristía en la Basílica Catedral de Lima este martes 26 de junio, presidida por el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Rino Passigato, con la participación de centenares de fieles.

Monseñor José Luis López-Jurado, Vicario Regional del Opus Dei en el Perú, tuvo a su cargo la homilía, donde comentó que la fiesta de San Josemaría nos recuerda una vez más el mensaje que Dios ha querido recordar a los hombres: la llamada universal a la santidad.

"San Josemaría -dijo Mons. López-Jurado- vivió heroicamente las virtudes porque día tras día, en lo grande y en lo pequeño, en lo ordinario y en lo extraordinario, correspondió libre y voluntariamente a la gracia de Dios, sin poner rémora a la actuación del Espíritu Santo. Esa plena docilidad al Paráclito, como el barro en manos del alfarero -así le gustaba decir, con palabras de la Sagrada Escritura-, constituye la condición esencial e irrenunciable de la santidad, que Dios pone al alcance de todos".

El Vicario Regional recordó también en su homilía unas palabras del entonces Cardenal Joseph Ratzinger con motivo de la Canonización de San Josemaría en el 2002 “ser santo no comporta ser superior a los demás; por el contrario, el santo puede ser muy débil, y contar con numerosos errores en su vida. La santidad es el contacto profundo con Dios: es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al otro, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz. Cuando Josemaría Escrivá habla de que todos los hombres estamos llamados a ser santos, me parece que en el fondo está refiriéndose a su personal experiencia, porque nunca hizo por sí mismo cosas increíbles, sino que se limitó a dejar obrar a Dios”

Mons. López-Jurado advirtió frente a lo que San Josemaría llamaba la mística ojalatera: "suele invocarse con un ojalá y tiene menos valor que la hojalata. ¡Ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!... Contra este peligro, nos aconsejaba: dejaos, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías (...) y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor. Es preciso vivir el presente".

Durante su estancia en el Perú en 1974, San Josemaría visitó la Catedral de Lima donde rezó frente a la capilla del Santísimo. En la actualidad un cuadro que se encuentra en la capilla de Nuestra Señora de la Evangelización y que ha sido hecho por el pintor mexicano Arturo Guerrero figura en la Basílica Primada como recuerdo de esa histórica visita.

   
 

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