“El éxito del Perú necesita nuestra contribución”

sábado, 18 junio 2016

Diálogo de Fe

Sábado 18 de junio del 2016

Armando Canchanya (AC): Diez de la mañana con seis minutos, ¿cómo están amigos? Muy buenos días, bienvenidos. Ya estamos listos en esta fría mañana de sábado pero que tiene todo el entusiasmo aquí en RPP, como siempre. Hoy está con nosotros el padre José Chuquillanqui, él es el párroco de Manchay, a quien ustedes conocen perfectamente. Hoy el Cardenal no está con nosotros porque está de viaje, así que saludamos al padre, ¿cómo está padre? ¿Qué tal?

Padre José Chuquillanqui (PJC): Buenos días Armando, y por medio de las ondas y las redes de RPP, un saludo a todos.

AC: Bueno, quiero comenzar yo, preguntándole sobre esta reunión que tuvo usted con el Presidente electo, Pedro Pablo Kuczynski. Uno de los primeros actos fue ir a Manchay a una misa de agradecimiento. Cuéntenos cómo estuvo esa reunión, qué conversaron, qué le dijo, desde cuándo PPK está involucrado con Manchay.

PJC: Nuestra amistad viene desde hace doce años, donde, con su señora esposa, comenzamos a trabajar unos programas de apoyo al niño y al adolescente. Hoy se habla tanto de un trabajo contra la inseguridad ciudadana, pero ¿dónde se hace la inseguridad? En las calles, en los hogares disfuncionales, en los ambientes donde no se le ofrece al niño y al adolescente, oportunidades de calidad de vida, de espacios para entretenimiento sano y de desarrollo personal. Y con la esposa de Pedro Pablo comenzamos, hace unos años, unos programas de apoyo en la lectura, en la música, en la cultura y en el deporte. Un trabajo silencioso. La caridad supone silencio, no aspaviento, no mucho ruido.

Hemos ido trabajando hasta que, a través de la esposa, él también se fue involucrando. Hicimos algunas actividades juntos para conseguir instrumentos, para conseguir medios que ayudaran. Hemos trabajado con programas de lucha contra la violencia familiar y sexual, programas de estimulación a la lectura y la educación, que nos han ayudado a desarrollar lo que estamos desarrollando en Manchay.

De nada sirve el progreso material, estructural, si no hay un desarrollo de valores, si no hay una base del alma, de compromiso con el Perú, de querer al Perú, de querer a tu pueblo con sus dificultades y problemas. De ahí vienen doce años, hasta que un día dijimos con Pedro Pablo: “Hay que hacer la pista para Manchay”. Ya había tenido su gesto el alcalde Castañeda de llevar la pista por el serpentín, pero hacía falta conectar Manchay con las playas del sur, con Cieneguilla. Entonces él se la jugó, sin pensar también que siendo el Ministro de Economía, la burocracia bendita le pondría los peros y los candados para no hacerlo; ese es nuestro gran problema del país: Hay técnicos que desde un escritorio creen conocer el país y desconocen totalmente; si no estamos en un trabajo de campo, imposible.

Aparte de su participación en las diversas actividades religiosas, porque él es muy creyente. Te imaginas en las misas de Pascua de Resurrección participando con todo el pueblo a las cuatro y media de la madrugada, porque así es la costumbre de nuestra religiosidad popular. Él ya participaba en varias ocasioens.

AC: Ahora, usted como entusiasta, puntilloso, lo habrá comprometido a algunas cosas para Manchay, supongo.

PJC: Yo creo que Manchay es un sinónimo de un pueblo en donde se pueden hacer grandes cosas si comprometemos a la ciudadanía, si comprometemos a las autoridades, si todo el mundo se involucra. Tenemos que cambiar el chip, como en Manchay lo hemos cambiado de estar llorando sobre nuestras limitaciones.

AC: Algo le habrá prometido a Manchay.

PJC: Bueno, desarrollar Manchay, por supuesto, impulsarlo más. Hace falta, todavía, espacios donde llegue el agua, el alcantarillado, la titulación, y, sobre todo, Armando, trabajar en una lucha frontal contra la inseguridad ciudadana. De nada sirven proyectos de desarrollo si no hay seguridad en la comunidad, en el distrito, en el pueblo, en el país.

AC: Y como usted dice: “Muchas de las mejores cosas se logran en silencio”. Hay cosas que avanzamos y conseguimos sin tanta difusión.

PJC: Sí, y otro detalle a valorar es que él mismo pidiera el horario de misa donde pudiera participar para darle gracias al Señor por el momento que vive y al mismo tiempo pedirle su ayuda para lo que le pide el pueblo: Gobernarnos y guiarnos. Y me recordó a Salomón en el Antiguo Testamento, que antes de ser ungido rey dijo: “No te pido muchos reinos ni pocos reinos, solamente te pido un corazón sabio y prudente, que sepa discernir el bien del mal y que sepa guiar a tu pueblo”.

Ese gesto, ciertamente, a mí, como sacerdote y como amigo de él, me gustó. Al tiempo que en otro momento pedimos para que, la muy mentada en estos momentos, el término muy manoseado incluso, de reconciliación sea posible.

AC: Eso quería preguntarle, porque ese es el momento en el que estamos. Después de la campaña, todavía estamos viendo esta división porque 50-50 ha sido casi la elección y la política gira y ahora cómo nos entendemos, ¿cuál es su reflexión?

PJC: Pienso que, rescatando lo que dijo el otro día el señor Cardenal, ambos líderes son grandes personas, tanto doña Keiko Sofía, como Pedro Pablo y yo creo que cuando se pone de lado los golpes que la vida nos ha dado o que otros nos han propiciado, cuando le pedimos a Dios su gracia para superar las ofensas y los maltratos, y por encima de todo se pone el país, yo creo que sacaremos las fuerzas para dar esos pasos de reconciliación. Lo que sucede es que nos hemos malacostumbrado a ofendernos a cada rato. Ya lo decía el Papa Francisco hace unos meses, que a veces somos terroristas del chisme y al igual que un terrorista suelta una bomba y hace daño, a veces, con el chisme, cuánto daño podemos hacer a los demás. Y nos hemos malacostumbrado a tocar la honra de las personas a diestra y a siniestra, con facilidad; e incluso en los hogares nos hemos acostumbrado a maltratarnos con la pareja, con la esposa, con los hijos, con los padres; y queremos usar fácilmente el término “perdón” sin caer en la hondura de la ofensa que hemos propiciado.

Yo diría, en la situación actual que vive el país, una invitación a todos los opinólogos en reconciliación, a callarnos y a dejar que hable Dios en nuestro corazón, a dejar que la temperatura de violencia verbal, de violencia en las expresiones, calme, se aquiete.

AC: Lo que no quiere decir que la cosa se enfríe y que nos olvidemos. Uno no se pelea con su esposa en la noche y al día siguiente actúa como si nada.

PJC: Así es, hay que tener el coraje y la entereza de reconocer errores, y hay que tener también la grandeza de ofrecer y aceptar perdón. Pero esto tiene que partir de las personas ofendidas y de los que ofenden, pero no pueden estar a expensas de todo el mundo que opine, de todo el mundo que diga lo que tenemos que hacer cuando solamente quién ha sido maltratado siente la hondura del dolor, por el dolor que se ha causado. Y yo creo que aquí sí, el Señor de los Milagros, la Virgen, nuestra Madre, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, tendrán una gran tarea de ayudarnos y de echarnos una mano en el contexto que vivimos.

AC: Bueno, tenemos que ir a la pausa, padre, y vamos a volver para seguir hablando de este y otros temas en nuestro diálogo con el padre José Chuquillanqui.

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MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO

“Las comunidades cristianas y a la comunidad civil deben estar atentas a la ausencia de la figura paterna, pues esta deja lagunas y heridas en la educación de los jóvenes. Sin guías de los que fiarse, los jóvenes pueden llenarse de ídolos que terminan robándoles el corazón, robándoles la ilusión, robándoles las auténticas riquezas, robándoles la esperanza”.

AC: Ahí teníamos al Papa Francisco hablando de la presencia de los padres en la educación de los hijos. No es una cosa que tenemos que pasar por encima, no quiere decir estar ahí físicamente, sino estar plenamente acompañando.

PJC: Mañana es el día del padre y qué bonito momento, primero, para saludar a todos los papás, también para animar su rol de padre. La figura paterna cuánto puede marcar o puede destruir la vida del hijo. En estos tiempos en que con mucha necesidad urgen palabras y consejos que orienten y guíen, creo que es un buen momento para reflexionar sobre el rol del padre en la sociedad, un rol que no solamente es un rol protector, sino del padre amigo, el padre que acompañe. A veces hemos confundido el rol del papá, como un papá que tiene que solucionarme solamente las necesidades que al hijo lo acompañan, pero no la otra dimensión de saber escuchar, de saber entender, de saber darle su espacio y su tiempo al padre en mi tarea formativa, en mi crecimiento psíquico personal, en mi desarrollo humano integral.

Por eso, qué bien viene en esta mañana contemplar la imagen de San José, el padre de Jesús, en ese tomarse en serio la responsabilidad sobre la crianza de Jesús, el acompañamiento a Jesús, y también en silencio el ir contemplando ese desarrollo personal de su hijo Jesús. Los animamos a todos los papás: No claudiquen a su rol de padre, a su rol de autoridad en el hogar, a su rol de consejero, de amigo, de los hijos.

AC: No deleguemos.

PJC: Ese es el gran problema de hoy, de nuestra sociedad, del zafarnos de nuestras responsabilidades. Tanto se está hablando de inseguridad ciudadana y pensamos que esto es solamente tarea de las autoridades. No señor, es tarea de todos, comenzando desde el hogar. Correcciones que de pequeño no se hacen, serán grandes lamentos mañana de adultos. Los silencios cómplices para no caer antipático ante los hijos, mañana serán grandes penas para los papás y en grandes problemas para la sociedad.

AC: Todos esos chicos han tenido papás. Bueno, alguna vez tuvieron padres y, claro, ahí empieza el problema, pero de eso nunca hablamos. La policía insiste y cuando se pone en el plan de decir: “Esto es una tarea de los padres”, la gente le dice: “No, esto es patrullaje, esto es policías en la calle”, y no es así.

PJC: Efectivamente, y es que tanto se nos habla hoy de derechos, pero hemos callado bastante el hablar de deberes. No exijamos nuestros derechos si no cumplimos nuestros deberes. Y en la medida en que cumplamos nuestros deberes, tendremos derecho a exigir nuestros derechos. Sin embargo, pasamos por esta cultura de delegarlo todo y de echarla la culpa y la responsabilidad a otros.

AC: O el colegio: “Mi hijo no aprendió nada en el colegio”.

PJC: Echarle la culpa al maestro, sin caer a cuenta que el primer maestro de los hijos son los papás.

AC: Claro, porque el Estado no puede educar a tu hijo, eso es un error.

PJC: Efectivamente. En esto mismo que hemos vivido en este tiempo que ha pasado, cuántos papás hemos creado consciencia en nuestros hijos que hay expresiones que no se pueden decir y no porque no se puedan decir, sino simplemente porque no se deben decir, porque el respeto a la dignidad de las personas, el respeto al otro, va por encima de toda pasión de momento.

Recuerda lo que dijo Jesús en el Evangelio: “La medida con que midas, serás medido; y trata a los demás cómo quisieras que te traten a ti”. Hemos descuidado esta ley, hemos dejado de escuchar al Maestro y en este día del padre que mañana celebraremos qué bonito viene que pidamos para que el rol del papá se fortalezca, para que el rol del padre sea cada día más reconocido.

Qué bien viene, concluyendo el Sínodo Arquidiocesano, el señor Cardenal, ha emitido una Carta Pastoral que dice una expresión, tomando la palabra del Papa Francisco, que dice que los momentos actuales nos llevan a que todos tengamos una conversión personal, que dejemos de pensar en grupo, masivamente, pensemos personalmente: ¿De qué tengo yo que convertirme? Como hijo, como padre, como madre, como autoridad, como ciudadano, como sacerdote, como religiosa, qué conversión personal me pide el Señor, porque de la abundancia del corazón, habla la boca, y nadie da lo que no tiene. Si no tenemos perdón, nos costará perdonar, si no tenemos a Dios en el corazón nos costará pensar y sentir con Dios, si no tenemos la honestidad en el corazón, difícil que vivamos la honestidad.

Y de ahí viene la invitación del Papa Francisco, a una conversión personal, y a nivel de Iglesia, mucho más. Es más, el Papa decía el otro día: “Recuerda tu pecado, para que recordando tu pecado podamos entender al pecador”. Cuántas veces nos hemos portado cruelmente con el hermano, con el prójimo que, por diversas circunstancias ha actuado de otra manera.

AC: Uno se siente mejor que el otro, ¿no?

PJC: Así es, y entonces qué bien pega una conversión personal. Yo estoy escuchando a muchos que ya le están diciendo al presidente electo todo lo que tiene que hacer. Dejemos que él piense en silencio lo que tiene que hacer, dejemos de opinar, más bien, digamos qué tenemos que hacer nosotros, cómo tenemos que contribuir nosotros a que el éxito de este gobierno, sea el éxito de todos los peruanos, ¿qué vamos a hacer por el Perú? Desde mi fe católica, desde mi fe cristiana, cómo puedo contribuir a que el Perú sea distinto en el bicentenario, donde Don José de San Martín decía: “Y por la justicia de su causa que Dios defiende”, que los pobres siempre estén en primer lugar, que aquellos que no tienen las mejores opciones de vida sean nuestra preocupación, de todos, comenzando con aquellos que tienen la responsabilidad y, nosotros como cristianos, viviendo lo que se nos dice: “Ama a tu prójimo, como Dios te ama”, ama a tu prójimo porque es el reflejo de la imagen de Dios.

El Papa Francisco que siempre ha insistido en esa “Triple T”: Tierra, techo y trabajo para los que menos tienen. Hagámoslo realidad, no nos quedemos en las bonitas palabras, no nos quedemos en los sentimientos mejores. Y esta Carta Pastoral que el señor Cardenal ha emitido al terminar el Sínodo Arquidiocesano. Cuando lo vamos leyendo digo: “Qué retos”, pero si un poquito hacemos el esfuerzo por vivirlo todos, nuestra Iglesia será una que responda a las exigencias del tiempo y que no esté alejada de su realidad, que pasemos de las palabras a los gestos.

AC: Lo peor que puede pasar es quedarse como están. Lo que está o lo que hay está bien, es lo que puede ser.

PJC: Por eso el Papa Francisco con tanta fuerza nos ha hablado, que dejemos de ser autorreferenciales, que nos pongamos en camino, que nos pongamos en salida. Yo los animo a todos. Mañana es un día especial, el día del padre, que el Señor nos ayude a todos, que San José nos ayude a todos y que, juntos, ya pasado este momento de tensiones, de pasiones, de iras, de cóleras, de nerviosismo, una vez pasado, delante de Dios digas: “¿Qué tengo que hacer yo? ¿Cómo tengo que contribuir a la marcha del país?”.

AC: Y veamos un poco las cosas como las vimos ayer, en el fútbol, que aunque el resultado no nos acompañó, nos unió.

PJC: Aparte de unirnos, está el esfuerzo; nada se alcanza sin esfuerzo. Cambiemos ese chip de echar la culpa a otros de nuestro fracaso, de nuestra desgracia. Cambiemos el chip de estar estirando la mano solamente para pedir nomás. La pobreza es una ocasión para la creatividad y la peor pobreza es la pobreza espiritual, la pobreza del alma, la de aquel que siente envidia por el logro del otro, porque el otro alcanzó una meta.

AC: El que quiere conseguir las cosas sin esfuerzo.

PJC: O el que quiere poner tropiezos para que no alcances ese esfuerzo. Y yo creo que solamente será posible cambiar ese chip, con una conversión personal. Y yo acá ya saco a colación algo que nos dijo San Juan Pablo II en su visita al Perú, en un momento difícil que atravesábamos. Recuerda que en su primera visita el terrorismo estaba en boga; cuántas vidas se llevaban, cuántos golpes, cuánto sufrimiento. ¿Y qué dijo Juan Pablo II ahí?: “Peruanos y peruanas, esfuércense por construir un Perú más reconciliado”. Y tomaba el gran imperio incaico, y tomaba tantos ejemplos de los santos, como Martín y Rosa.

Hemos pasado de esa violencia terrorista, a otro tipo de violencia, la verbal, y le pedimos a San Juan Pablo II que nos ayude a construir un Perú más reconciliado. Que la Virgen, nuestra Madre, nos ayude, que el corazón de Jesús, en este mes, nos haga nuestro corazón semejante al de Él. Que el Señor nos bendiga a todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Buen domingo.

AC: Gracias padre, gracias por acompañarnos, y por supuesto a ustedes amigos también. Ya saben que el próximo sábado los escuchamos aquí en RPP. Gracias.

 

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