“Nuestra identidad está unida al amor a Santa Rosa y a los santos”

sábado, 3 septiembre 2016

En el programa Diálogos de Fe del sábado 3 de setiembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani recordó lo vivido en las celebraciones por el inicio del Año Jubilar en honor a Santa Rosa de Lima y cómo esa fe del pueblo peruano se manifiesta en esas muestras multitudinarias de devoción popular. También destacó la figura de la Madre Teresa de Calcuta, quien será canonizada mañana domingo 4 de setiembre, resaltando ese amor suyo a la vida y a los más necesitados.

Santa Rosa, una santidad de exportación

Comentó que Santa Rosa de Lima ha dejado una huella muy grande de cariño y misericordia en la gente que cada año va al “Pozo de los deseos” a dejar sus cartas y este año la acompañó en la procesión de sus reliquias y en la Misa celebrada en la Plaza Mayor de Lima.

“Me dio mucha alegría saber que nuestro pueblo mantiene esa fe viva. Y lo tiene por regalo de Dios que nos ha dado esta santa maravillosa, porque la verdad Santa Rosa se puede resumir en tres palabras: la oración, la misericordia y el sacrificio, tres grandes pilares de esta mujer”.

“En ese sentido, yo recordaba a esa multitud en la Plaza como nuestro pueblo y nuestra identidad está muy unida a ese amor a Santa Rosa de Lima y a otros santos”.

Mencionó que esa devoción es tan cercana porque las personas sienten que ella se interesa por sus problemas, por sus familias y por lo que van a pedir, sintiendo esa confianza de ser escuchados.

“Creo que la gran lección de esta santidad y de la fe es saber que Dios me escucha, saber que a Él le interesan mis cosas, esto es muy importante para mi vida, para la tuya y para la de todos. Saber que no es un ejercicio teórico, sino que Él tiene interés en lo mío a través de la santa, me recomienda a Santa Rosa para que Jesús me escuche”, reflexionó.

“La gente sencilla no tiene mucha escucha de nadie, entonces saber que frente a la santa tiene la misma dignidad y prioridad que cualquiera, le da una estima personal. En Dios no hay clases, en Dios no hay grupos, en Dios no hay razas. Todos son iguales delante de Dios. Por lo menos en esas inmensas colas y en esos papeles que se echan en el pozo, todos se sienten con una dignidad. La fe no aplana, la fe no adormece, la fe despierta”, añadió.

Dijo también que esa expresión de fe a Santa Rosa traspasa fronteras y se puede ver en diversas partes del mundo cómo hay parroquias y diócesis con su nombre. “Es una exportación de santidad que nos llena de un orgullo sano. Efectivamente me pongo a pensar, yo soy Arzobispo de Lima, sucesor de Santo Toribio de Mogrovejo y he recibido a mis espaldas a millones y millones de hombres y mujeres que me antecedieron y que dieron su vida, su familia y su trabajo por ese amor y esa fe. A mí me toca en este tiempo conducir ese amor y esa fe para que sigan cerca de Cristo”.

Madre Teresa de Calcuta, reflejo del amor de Jesús

En otro momento, habló sobre la Madre Teresa de Calcuta, quien será subida a los altares mañana domingo 4 de setiembre en el Vaticano, por el Papa Francisco.

“Mañana se canoniza a la Madre Teresa de Calcuta, que tiene aquí un Hogar de la Paz. Fue una mujer pequeña de estatura física, pero gigante del amor, de la ternura (…) Ella era un reflejo del amor de Jesús”.

Recalcó que el gran secreto de su labor estaba en ese camino de amor a Jesús a través de la oración, ejemplo que hasta el día de hoy siguen sus hermanas de la Caridad.

“La Madre Teresa también nos quiere decir que “hoy la raíz de los males que nos aqueja está en la falta de oración, el medio principal y más efectivo para renovar la sociedad es la oración. Yo sitúo la oración en primer lugar, la oración es mi alimento”. Y si tú conoces a sus hijas, si has podido visitarlas, ellas tienen ese inmenso trabajo con esos niños que los han dejado en las calles, con esa gente que está mal, con esos ancianos, pero un día jueves lo dedican a la oración”, afirmó.

“La Madre Teresa, muy lejana a toda acción política y de todo proyecto social, hizo una revolución de amor que como dice ella: “Te doy el secreto: Sale de mi amor a Jesús”. Cuando le decían “No sabemos qué hacer con estos niños”. Ella “Dénmelos. “Hay una familia a unas cuadras de aquí que no tienen nada qué comer”. “Vamos a verlos”. Esa mujer tenía esa acción inmediata para remediar la soledad, que era lo que más le preocupaba, que nadie muera con indiferencia”, continuó.

Asimismo, señaló que en este Año de la Misericordia debemos recordar el ejemplo de esta próxima santa, quien tenía el tema de la defensa de la vida muy cercano a su corazón.

“Ella no hacía campaña pero decía: “El aborto está matando la paz en el mundo, es el peor enemigo de la paz. Si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, qué me impide matarte”. Era muy tierna, pero frente a la vida era muy clara, porque el romper el propio corazón, romper esa delicadeza. Por eso se desesperaba con cualquier niño que estuviera en la calle o un enfermo que estuviera solo. La vida es un regalo tan grande que Dios nos ha dado, es el tesoro que tiene hoy la humanidad, tenemos que cuidarlo. Solo se puede cuidar la vida con la vida, no con una idea o una prédica”, mencionó.

“Es una respuesta muy bonita para ver la grandeza, la fuerza, la ilusión, el atrevimiento, de esta mujer sencilla, pequeña, que entregó todo y ha dejado una luz maravillosa. Que ella ilumine todos los hogares, especialmente a los niños, a las mujeres y a las madres. Mañana tendremos una Misa en la Catedral con las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta que vendrán con sus voluntarios y colaboradores, acompañando desde aquí al Papa Francisco que quiere coronar este año con esta canonización”, expresó.

“Estas son las alegrías buenas. Gracias y una bendición para que en sus hogares esta santa, que mañana canonizarán, calme sus dificultades, le dé esa fuerza a la mujer y brille el amor al prójimo”, finalizó.

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