Homilía en 37º aniversario del Ministerio Público – Día del Fiscal

viernes, 11 mayo 2018

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani
37º aniversario del Ministerio Público – Día del Fiscal
Viernes 11 de mayo de 2018
Basílica Catedral de Lima

Señor Fiscal Pablo Sánchez Velarde, Fiscal de la Nación; señores doctores fiscales supremos titulares; fiscales supremos provisionales; fiscales del Ministerio Público; miembros todos de esta gran familia de la Fiscalía.

Hoy celebran 37 años de la creación del Ministerio Público y el Día del Fiscal. Les doy la bienvenida a esta Catedral que es la casa de Dios. En la casa de Dios reina la paz, reina el perdón, reina la reconciliación; son todas manifestaciones del alma que estimulan, que fortalecen nuestras vidas y las de nuestros familiares; por eso cuando cada año vienen a la casa de Dios, vienen con esa alegría, aquí encontramos a Dios que siempre es bueno, que siempre es Padre; y pensemos que para entrar en esa intimidad con Dios, para lograr que nuestras almas, que nuestros ánimos estén llenos de esa paz, de esa confianza en medio de las tribulaciones; para ello hay una condición fundamental que es siempre buscar defender la verdad, en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestras tareas como fiscales. Siempre la verdad será una tarea para todas las generaciones, siempre, desde el primer instante que los hombres habitan la tierra empieza a haber esa tentación que hace que buscar la verdad, encontrarla, verla, protegerla, educarla, sea una tarea muy difícil, pero no por eso dejamos de tener esa meta en nuestra mente; es una meta, una misión que no podemos abandonar nunca, tampoco contemplaremos ese momento en que la verdad ya es reconocida y es exaltada por todos en todos los lugares, no, eso será en el reino de los cielos pero aquí nos corresponde a todos esforzarnos, no desanimarnos.

La verdad es una buena aliada, la verdad trae paz, trae serenidad, da una alegría interior que nadie te puede quitar. Y pensemos que la verdad no es un conjunto como de habilidades o de astucias, a veces parecería que el mundo de hoy se especializa en ocultar la verdad, se especializa en impedir la verdad con astucias, con subterfugios, con todo tipo de planteamientos procesales, en todo los niveles, en la familia, en el trabajo, en el gobierno, en las empresas, en los colegios, en la vida de la calle; hay un desprecio por la verdad muy mayoritario y esto genera justamente que se comprometa la paz, porque la mentira es siempre el inicio de la violencia; se compromete la honradez porque la mentira pone en juego la dignidad que merecemos, la honra que merecemos. Cuando la verdad no se valora, cuando se hace una estrategia para confundir la verdad, cuando se paga por ocultar la verdad, en esos momentos esta tarea honrosa de la Fiscalía nos obliga a cuidar de manera especial, sin temor, sin desánimos, con prudencia, sabiendo cuidar esa natural reserva que acompaña la tarea del fiscal, una reserva de la información que muchas veces es maltratada para impedir llegar a la verdad.

Debemos ser prudentes, entiendo que muchas veces esa prudencia tiene un costo, y uno es maltratado, criticado, y una cae en la tentación, voy a darles a conocer, voy a salir a la prensa y no sabemos si hay alguien interesado en la verdad o simplemente están en una estrategia procesal, ustedes lo ven cada día pero hoy que es fiesta de ustedes debemos pedirle a Dios en estos tiempos tan difíciles, llenamos de paz, de sabiduría, de fortaleza, ayúdanos a mostrar a la sociedad la importancia de esta tarea, y que la sociedad la respete.

Acabamos, en estos años pasados, de ver una situación realmente, yo diría de catastrófica, porque de una manera inmensa un enorme poder económico ha pretendido y casi ha logrado capturar a un país, a sus instituciones; realmente es un ataque bien fuerte a la democracia, al Estado de derecho, jamás visto, que una empresa pueda organizarse profesionalmente para corromper; pero no solamente, como en otras ocasiones, se lograba un beneficio económico, sino para corromper la misma entraña de la sociedad, el poder político, para pretender colapsar el derecho que tiene un país a organizarse y desarrollarse de manera libre. Hermanos, esto se llama colonialismo, no sólo corrupción, es un intento de colonialismo, controlar el país a base de dinero, de la corrupción; por eso nos faltan hospitales, escuelas, la gente no tiene suficientes medios para sostenerse, las carreteras no se acaban nunca. Por eso la tarea de todo el Perú, no solo de la Fiscalía, es extirpar la corrupción ya. Siempre habrá, porque es condición del pecado, ese afán de la injusticia, del atropello. Pero también siempre habrá ese deseo de purificar a las personas, a las instituciones.

El contexto social y cultural actual piensa que la verdad, la honradez y la justicia son un sueño. Es un cinismo muy grande calificar que estos valores son sueños; son piedras fundamentales de la dignidad humana, de la estructura de la organización social de un país, condición para la viabilidad de un país. Por eso tenemos que defender la institucionalidad; y cada uno de los miembros de la institución debe ser responsable, es muy importante. El Perú necesita instituciones creíbles, por eso ese fortalecer la institución con valentía y rectitud y con la capacidad profesional, procurando en medio de las mil limitaciones, muchas, defender la institución, cuidarla; la necesitamos.

Esta noble tarea que desempeña el Ministerio Público engrandece la sociedad si promueve la verdad y la justicia, si no se deja capturar por el abuso, por los medios de comunicación y mucho menos por el dinero; si no tiene temor engrandece a la sociedad, pero la empobrece si se doblega; y no digamos si se doblega ante el poder político o ante el poder económico.

Hermanos, con todo cariño, como Pastor de esta Iglesia, a ustedes que han venido a la casa de Dios para buscar esa paz, para poner en manos de Dios esos agobios, problemas, dificultades, no es fácil el salir de casa cada día teniendo por delante los desafíos que ustedes tienen, no es fácil enfrentar a un poder mediático que maltrata honras y familias, no es fácil estar como presionado por un poder político que no se detiene ante nada, no es fácil; a veces no debe ni provocar salir de la casa donde queda la esposa, los hijos, donde todos tenemos un corazón, un cariño y una razón de ser; por eso les pido con mucha confianza, la Iglesia no tiene soluciones, ni debe intervenir en los efectos prácticos, hoy no calla para pedir apoyo y respeto por la verdad porque es una garantía de la libertad, y porque hace posible que el Perú crezca, se desarrolle de manera integral; por eso la verdad es la gran aliada de la libertad, de la bondad y de la paz.

Hermanos, queridos hijos de Dios, la vocación que han escogido tiene una misión, levanten el alma a Dios que los bendice, que los comprende, que los ayuda; no se desanimen. Le pedimos a la Virgen María, fortalece esos corazones, limpia esas intenciones, si por algún motivo te sientes en falta es el momento de recuperar la alegría, el empeño, la ilusión por tu trabajo, por llegar a tu casa con la frente en alto, únanse, trabajen unidos. Con estos deseos les agradezco su presencia y elevaré mi oración a Dios por cada de uno de ustedes y por sus familias. Así sea.

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