El Perú es un pueblo de fe, alegría y esperanza

sábado, 1 septiembre 2018

En el programa Diálogo de Fe del sábado 1 de septiembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani habló de la piedad popular reflejada estos días en la Solemnidad de Santa Rosa de Lima, de la necesidad de contar con nuevas casas de Dios en la ciudad y de la importancia de poner a la familia en un lugar central dentro de la sociedad.

El amor a Santa Rosa de Lima

Expresó su alegría e ilusión al ver que la piedad del pueblo peruano invadió las calles para pedirle y rezarle a Santa Rosa de Lima, una santa muy querida por todos por su despliegue de amor a los demás.

“Santa Rosa ha sido una de las santas como más fuertes porque fue una mujer que murió muy joven. Inmediatamente surge una confianza y un agradecimiento de todo el pueblo limeño que la empieza a admirar como una mujer muy especial. ¿Por qué? Por su amor al prójimo; porque ella atendía a los niños, daba de comer, atendía a los enfermos, acompañaba a los que estaban solos. Y el secreto es que toda esa maravilla es porque era una mujer que estaba muy unida a Jesús en la cruz”.

“El otro día había cuadras con miles y miles de personas que querían, con esa ilusión, echar ese papelito donde le están diciendo a la santa lo que le piden, una costumbre muy sencilla y natural, pero es porque delante de Dios somos niños pequeños. Esa manera de comunicarnos con ella a través de ese pozo y de ese pensamiento nos hace pensar siempre en las palabras del Papa Francisco: “Ciudad ensantada”.

Nuevas casas de Dios

Se refirió a la consagración y dedicación de nuevos templos en la arquidiócesis de Lima, que se llevará a cabo en estos días. Por ejemplo la Iglesia del Divino Niño en el Sol de La Molina, la nueva capilla de la Preciosísima Sangre en Cieneguilla y el templo remodelado de la parroquia Nuestra Señora del Consuelo de los Agustinos en Surco. Manifestó que son las casas donde Dios nos atiende de manera preferencial.

“Estas señales de casas de Dios y de familia de Dios, que se van encendiendo luces, es una maravilla y es una respuesta de cómo está Lima. Yo la veo así y la veo con enorme gozo. Son muchos años trabajando acá y veo que los domingos y los días de Fiesta, la gente se acerca a confesarse, se acerca a Misa, hay una devoción popular muy grande en las calles. Hay un florecimiento de fe en medio de todas las polémicas, discusiones y tantos problemas que vemos en el país”.

Destacó que la Iglesia, con humildad y sin querer hacer cosas especiales, está en el desafío de ayudar a la gente a encontrar a Cristo en esa parroquia y en esa capilla del Santísimo Sacramento.

“En esa casa de Dios es donde se celebra la Eucaristía, que es el momento central donde Cristo baja al altar. Las casas donde está Dios son como luces que iluminan el barrio, que iluminan las costumbres. Todos nosotros católicos recordamos el templo donde fuimos bautizados, donde íbamos a Misa con nuestros padres y hermanos. Es un lugar preferencial donde Dios bendice a toda la ciudad”.

Todo empieza en la familia

En otro momento, invitó al VI Encuentro de Comunidades Matrimoniales a realizarse el domingo 16 de septiembre en el Coliseo Dibos, un evento dirigido a esposos, novios y enamorados que busca retomar el lugar que la familia y el matrimonio deben tener en la sociedad, un lugar central.

“Queremos un diálogo abierto donde van a ser protagonistas las parejas y los matrimonios, porque tenemos que darnos cuenta que definitivamente es un momento muy difícil. Todo el mundo quiere tener un matrimonio feliz y tener una situación familiar maravillosa, pero cuando empiezan las dificultades la gente dice Se apagó, ya no puedo. El proyecto tiene sus momentos buenos, regulares y malos. Pero ahí hay una cosa nueva que brota del matrimonio. Dios dice Yo garantizo que tu matrimonio va a ser para siempre. Dios pone su garantía, pero no nos quita nuestra libertad”.

“Esto va a ser un momento muy interesante porque  nosotros en la iglesia buscamos encender el amor. Primero entender qué es el amor para que nos demos cuenta que hay valores que generan amor, como la lealtad, el trabajo, la convivencia, el saber perdonar”.

La Iglesia es nuestra madre

Finalmente, habló que hoy en día hay serios cuestionamientos contra la Iglesia. Por tal motivo, animó a mantenernos más unidos a Cristo en estos momentos difíciles.

“Para mí la Iglesia es mi madre. Si mi madre está enferma, está atacada; yo la protejo, la ayudo, la acompaño, no la masacro”.

“Estamos con toda claridad hablando de una tolerancia cero. Pero no estamos diciendo que es una pelea política o una pelea de tendencias ideológicas. Estamos hablando de que Jesucristo ha venido a la tierra para salvarnos, para purificarnos. Por lo tanto, la Iglesia es un cuerpo de pecadores, pero que creen en el perdón de Jesucristo; pero no son un cuerpo de murmuradores ni de sospechosos. Todos queremos tener de alguna manera la alegría de decir Jesús, ilumina a tu Iglesia, protege al Papa, ayúdanos a todos a ser gente que represente a Cristo”.

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