El amor y el dolor están siempre presentes en nuestra vida

sábado, 15 septiembre 2018

En el programa Diálogo de Fe del sábado 15 de septiembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani reflexionó sobre la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, celebrada ayer, sobre los aspectos positivos y negativos del dolor. Comentó también sobre el Decreto Legislativo N° 1408 para el fortalecimiento y prevención de la violencia en las familias, publicado el pasado 11 de septiembre.

Fiesta de la Exaltación de la Cruz

Al respecto de esta Fiesta, destacó dos grandes consecuencias: un dolor infinito de un Dios que muere en la cruz para salvarnos del pecado y el aspecto positivo de la esperanza que todo tiene solución con el amor de Dios.

“Jesucristo en la cruz es la gran respuesta al porqué. Él nos dice: Por amor yo he sufrido muerte, calumnia, soledad, maltrato, soy Dios, no me quejé, no pedí excusas, no le dije al poder político de los romanos por qué te metes conmigo. Aceptó una decisión de Dios. La Exaltación de la Cruz trae el gran mensaje de cuánto nos quiere Dios”

“Esta fiesta le da a nuestra vida una explicación que está en un amor que casi no lo entendemos. Jesús la dio y la dio en una cruz, en un maltrato que conocemos como la Pasión. Yo te diría es la exaltación del amor que se expresa a través de un lenguaje de dolor”.

Nuestra vida es amor y dolor

Comentó que en todo lo que hacemos en nuestra vida está presente el dolor, pero animó a recurrir a la fe y al amor de Dios para no dejar que esa parte negativa del dolor nos haga daño.

“El que tiene fe y ve la cruz busca cuál es la razón de este dolor, de este sacrificio. Al encontrar y hablar con Jesús Él te da una respuesta clara Si la cruz es una especie de adorno para nunca, entonces no sé cómo se puede tranquilizar una vida que va acompañada de traiciones, de calumnias. Busquemos la verdad, busquemos el gran momento de ese amor de Jesús en la cruz, renueva tu fe como María al pie de la cruz”.

Al comentar sobre las palabras del Papa Francisco, afirmó que el Papa de una manera muy clara nos está poniendo en alerta para alejarnos de esa esclavitud del yo.

“La mayor esclavitud es la que tu propia soberbia te hace creer que tú eres mejor, que tú eres impecable, que tú tienes siempre la verdad. Esa esclavitud te vuelve un verdugo de ti mismo. El Papa está diciendo Es una cosa muy grave que en lugar de reconocer el pecado y nuestro propio desorden, digamos Me amo a mí y a mis ideas más que a la verdad. Ya basta del yo. Un poco más la familia, el país, la sociedad, el bien común, busquemos ayudar a los demás. Abre un poco el panorama”.

No nos dejemos engañar

En otro momento, señaló que últimamente se ve en el mundo entero y también en el Perú que se da la espalda a Dios y se quiere organizar nuestra realidad con los genios de los especialistas. Habló sobre el Decreto Legislativo que habla sobre el fortalecimiento y prevención de la violencia en las familias.

“Está muy bien la declaración, yo también quiero que no haya violencia familiar y quiero proteger a la familia. Lo que no entiendo son las palabras que usan, por qué hablan de que hay que fortalecer la familia democrática. Qué trampa quiero meter por esa expresión. Yo también quiero fortalecer a la familia, también quiero que haya igualdad de oportunidades para que el papá, la mamá, los hijos, los abuelos, puedan tener todos sus derechos; pero me ponen por ahí también otra palabra: igualdad de género. Si quieren defender igualdad de oportunidades, del hombre y de la mujer, por qué derogas una ley que estaba bastante clara, la ley del fortalecimiento de la familia, en la que no había trampa”.

“Sí estoy completamente de acuerdo que los hombres y mujeres tengamos los mismos derechos, los mismos deberes y tengamos una igualdad de oportunidades frente a miles de cosas. Y si lo que quieren es fortalecer a la familia usa un lenguaje con más ternura, con más cariño, más humano”.

Finalmente, invitó a participar de la Misa de hoy a las 5 de la tarde en la Catedral de Lima donde ordenará a 5 nuevos diáconos para el presbiterio de Lima.

“Un motivo de gozo, de agradecimiento a Dios, de que nos siga brindando sacerdotes, todavía ahora diáconos, para que podamos juntos ir llevando el mensaje de Cristo en un mundo que está un poco a oscuras. Que Dios bendiga a todos y que haya esa chispa de ilusión y de alegría mirando la cruz, no nos engañemos”.

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