Vivamos el tiempo de Adviento en familia

sábado, 1 diciembre 2018

En el programa Diálogo de Fe del sábado 1 de diciembre, el padre José Chuquillanqui, párroco de Manchay, habló sobre el significado del Adviento y cómo debemos vivir este tiempo de preparación para la venida de Hijo de Dios.

“Viene el tiempo del Adviento para reflexionar personalmente, todo tiene que empezar primero por nosotros que nos enseña a ser también entes comunicadores de esperanza a los demás. El tiempo del Adviento es un tiempo de salida. No nos quedemos tranquilos en nuestros espacios, salgamos al encuentro de los demás. Es tiempo de la caridad, el corazón se mueve un poco más para hacernos más cercanos con quienes tienen menos”.

“Les invitaría a todos y me auto invito yo también: demos hasta sangrar, no las sobras, no demos para tranquilizar nuestras conciencias, demos hasta que nos duela”, exhortó.

Dijo también que el Adviento es un tiempo que nos sirve para ver cómo estamos viviendo y para pensar y reflexionar quién reina en nuestros corazones.

“Decía el Papa: Si no hay paz en tu corazón no lo habrá fuera. Si Cristo no está en nuestro corazón, imposible que lo que hagamos refleje lo que Cristo quiere. Este tiempo de Adviento es un tiempo especial, bonito. Dejemos de lado nuestros problemas, nuestros sufrimientos. Hay una frase bonita que recuerdo: Sueño que se sueña solo puede ser ilusión. Pero sueño que se sueña juntos puede ser una causa de solución. Soñemos juntos en este Adviento y soñemos con Cristo que viene, con Cristo que llega”.

Acerquemos nuestra vida a Dios

En otro momento, el padre Chuquillanqui mencionó que lo bello de Dios en la vida del hombre es esa libertad que nos ha dado. Y comentó que los mandamientos son caminos que nos ayudan a alcanzar la meta que el Señor nos pone.

“Los mandamientos son los medios que Dios ha puesto para que se agilice de alguna manera ese caminar en el bien, ese hacer el bien; pero no son una camisa de fuerza que te impida terminar como tú quieres. El Papa nos dice: Es un nuevo corazón habitado por el Espíritu Santo que se nos da a través de su gracia. Hay que pedirle esa gracia al Señor, que yo pueda entender con estos mandamientos hacia dónde me puedo encaminar y cómo puedo acercar una vida de Dios”.

“A veces una opinión sesgada o tergiversada de la realidad nos puede llevar a conclusiones también erróneas que los mandamientos son una carga o una opresión. Pero no. Están puestos ahí sobre la mesa, si tú quieres lo tomas”.

Finalmente, animó a vivir este tiempo de Adviento en familia. “Al colocar mañana la corona de Adviento, que es un símbolo de la espera de la llegada del Señor; al encender la primera vela, que podemos hacerlo en familia; es como abrirnos a la causa de Dios y no perder la esperanza”.

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