Más fe, más esperanza, más ilusión es una buena manera de empezar el año

martes, 1 enero 2019

Durante la Misa por la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, que se celebró el 1 de enero en la Catedral el Arzobispo de Lima Cardenal Juan Luis Cipriani destacó la importancia de reconocernos como hijos de Dios y planteó como un propósito del nuevo año respetar las instituciones.

Al inicio de su Homilía, el cardenal hizo referencia a la lectura de San Pablo a los Gálatas, señalando que en la plenitud de los tiempos, Dios envío a su Hijo único y desde ahí surgen dos caminos: lo seguimos y somos Hijos de Dios o desobedecemos y somos esclavos.

“¿Qué plenitud, de qué tiempos hablamos? es evidente que no hablamos del año nuevo, pero también es evidente que para Dios la medida del tiempo es diferente que para los hombres, es decir que la venida de Jesús, esa plenitud del tiempo abre dos alternativas: la alternativa del Hijo de Dios o del esclavo”.

En este sentido recordó que existe “una enorme cantidad de gente que no vive como hijos de Dios, son esclavos de sus pasiones y lógicamente chocan, su Dios es el vientre, el dinero, el poder, la mentira”.

Llamados a ser hijos de Dios

Ante ello, la presencia de Jesús abre la posibilidad de formar parte de la gran familia de Dios, de ser sus hijos amados siguiendo las normas que Él indica para así vivir en armonía.

En este contexto explicó que Jesús nos ha invitado a ser parte de la familia de los hijos de Dios. “En la familia hay normas que hay que cumplir. En la familia de Dios hay mandamientos, sacramentos, perdón, y una esperanza eterna. De la misma manera, cuando somos parte de la gran familia de Dios y seguimos el camino de Jesús aprendemos a educar nuestra libertad para que no se desvíe de tendencias equivocadas”

Asimismo nos recordó que los hijos de Dios tienen un modo especial de enfrentar la realidad. “El hijo de Dios sabe incorporar el dolor, muerte, perdón porque tiene la lógica, no es que sea una escuela filosófica, es que Jesús te incorpora por los sacramentos y Él se convierte en un maestro de la lógica dentro de ti, no la impone, la ofrece, potencia tu libertad, pero te dice tienes que educar tu libertad, porque esa libertad siempre está condicionada por el pecado original, por esas tendencias desordenadas que todo vemos y Jesús te dice yo te enseño a conquistar tu libertad, por eso no es solamente tener una piedad, ser buenos, hay que incorporar ese mensaje de Dios también a nuestro pensamiento”.

Así, el Cardenal Juan Luis nos animó a que: “cuando estés muy oscuro repite, soy hijo de Dios, cuando estés muriendo, que no sabes qué hacer lleno de problemas, soy Hijo de Dios y esa verdad es una bomba que acaba con todos los problemas. Dios es mi padre, yo soy su hijo”. Con estas palabras el Primado del Perú nos invitó a confiar plenamente en Jesús, especialmente en los momentos de penumbra y desesperación.

“Enséñanos a dialogar como hermanos y no insultarnos como enemigos”

Explicó además que es la maternidad de María la que hace posible la filiación divina, “por eso podemos decir que somos hijos de Dios en Cristo como María, por María, ella ha sido la causa que Dios ha querido, el instrumento para enviarnos a su Hijo, por eso tratar a María no es solamente una devoción, es también una parte de nuestro ser hijos de Dios, hijos de María”.

En esten sentido hizo una invocación a la Virgen María para que traiga unidad a las familias. “Enséñanos a dialogar como hermanos, no insultarnos como enemigos. Somos de la misma familia, somos peruanos, el ser peruanos no es un atributo que nos distribuye un grupo, una persona, una política, un dinero, es una dignidad que se adquiere, esa dignidad de haber nacido en esta tierra que como decía el Papa es una tierra ensantada y creyente”.

Año nuevo, lucha nueva

Por otro lado, el Arzobispo de Lima se refirió al inicio de este nuevo año “Hoy celebramos un año nuevo, tiempo de los hombres, delante de Dios, eternidad; por eso escuchaba yo hace muchos años a San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, que decía “año nuevo, lucha nueva”, a volver a empezar con ilusión, el trabajo, la familia. No es que el año cambia, que me voy a poner una prenda amarrilla, comer uvas y el año va a ser mejor, no, esas son leyendas urbanas. Lo cierto es que tú y yo del 31 de diciembre al 1 de enero somos los mismos, el país es el mismo, tu trabajo es el mismo, pero esa plenitud de la que nos habla Jesús sí me permite encender una luz más fuerte, Señor más fe, más esperanza, más ilusión, esto sí es una buena manera de empezar el año”.

El año de los sacramentos de la iniciación

Más adelante, el Cardenal señaló que este año sea dedicado en la Arquidiócesis de Lima a reforzar los sacramentos de iniciación cristiana “que son la puerta que nos acerca a una verdadera amistad con Jesús con la ayuda de la Virgen María”.

“Este año que empieza lo dediquemos de manera especial en la Iglesia de Lima a la iniciación cristiana, la puerta por donde entramos a ser hijos, el Bautismo; por donde nos alimentamos, la Primera Comunión, Eucaristía; donde nos curamos cuando nos enfermamos, caemos, la confesión y cuando tenemos ese consejero, abogado, amor, el mejor amigo, el Espíritu Santo, esos cuatro sacramentos constituyen el inicio de la amistad con Dios”.

La tarea del 2019: respetar las instituciones

Asimismo, expresó su esperanza de que este 2019 que se inicia sea un año mucho mejor. “En este año 2019 personalmente les digo espero un año mucho mejor, tengamos esa ilusión, no seamos conformistas. El 2018 empezó maravillosamente con la llegada del Papa Francisco, pero después un año complicado para el pueblo, gente, familias, para todos”.

También subrayó que el respeto mutuo, “especialmente las instituciones de la sociedad civil y gobiernos, autoridades, a quienes hemos elegido”.

“Esta es la gran tarea del año 2019, respetar las instituciones, estamos organizados en colegios, distritos, poderes del estado, sociedades, barrios, respetar ese juego que hay entre municipio para hacer las obras, entre poderes del estado para hacer las leyes, no es la propiedad. Somos nosotros el pueblo que elige, otorga, entrega para que cuiden el bien común de todos, por eso ojalá que en esa organización social las instituciones enmarcadas en la Constitución respeten cada uno el ámbito que les corresponde”.

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, culminó su homilía invocando a Santa María Madre de Dios a que bendiga a las familias, a las mujeres, a los niños. “Ayúdanos para que esa plenitud del tiempo esté permanentemente en el corazón, vivimos intensamente el tiempo porque lo vemos cara a la eternidad, no basta dos minutos y acabó, queda una huella, enséñale a tus hijos que lo que haces o dejas de hacer deja huella, a veces huellas dolorosas, a veces heridas difíciles de curar y tantas veces también alegrías, fortalezas”.

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