La religiosidad del pueblo peruano es una bendición de Dios

domingo, 13 enero 2019

• Fueron 50 las hermandades que llegaron hasta la Catedral de Lima con las advocaciones de diferentes pueblos del Perú.
• El Cardenal pidió a los fieles a que sigan trasmitiendo esa fe que recibieron de sus antepasados.

“Hermanos, hoy que han venido con todas estas imágenes que expresan el camino por donde llegó la fe al Perú, cada una de estas imágenes refleja un pueblo, un lugar de la sierra, de Cusco, Puno, cada uno es la huella de sus antepasados, entonces yo les digo a ustedes, también tienen que transmitir a sus hijos, nietos esta fe que recibieron, ¡qué importante!, el Perú es este mestizaje de razas, lenguas, cantos y todo unido en la fe católica. La religiosidad del pueblo es una bendición de Dios, tienen que valorar, cada uno con su hermandad e imagen, todo me lleva a mi Padre Dios” con estas palabras el Cardenal, Juan Luis Cipriani, se dirigió a las 50 hermandades de la Vicaría Pastoral Quechua hablante que llegaron hasta la Catedral de Lima el domingo 13 de enero en la fiesta del Bautismo del Señor.

Por el bautismo somos hijos de Dios

En otro momento, el Cardenal invitó a meditar a los fieles sobre la importancia que tiene el bautizo para todos los cristianos: “Todos lo que hemos sido bautizados hemos recibido esa Palabra de Dios, tú eres mi hijo, soy hijo de Dios, tengo padre, tengo herencia, la vida eterna, tengo una misión, un camino, el de Cristo. Y nos dice Dios, te amo, no es que tú me ames, yo te amo, yo te considero que eres predilecto, especialmente amado y yo pienso ¿todas estas palabras de qué sirven?, si tienes fe, sirven de mucho, si creo que soy hijo de Dios es algo muy importante en la vida, si creo que él me ama, creo, no es que pienso, me parece, creo y el creer cambia mi vida y esa es la gran pregunta, ¿ha cambiado tu vida? ese ser hijo de Dios ¿ha cambiado tu vida? ¿cómo tratas a Dios en tu hogar, trabajo, estudios? ¿Dios para ti es ese padre que te ama o está muy lejano?”.

 

Con el bautismo somos parte de la Familia de Dios

Así mismo, el Arzobispo de Lima, afirmó que una vez bautizados pasamos a ser parte de la gran familia de Dios: “El bautismo de Dios, de Jesús, me ha hecho parte de la familia de Dios, ya no soy un huérfano que no sabe dónde está el mundo el futuro, tengo padre, eternidad, cielo. Y ese bautismo tiene una parte visible, el agua, porque me quita el pecado original ¿qué era el pecado original?, una rebeldía, capricho muy grande, que todavía lo tenemos, cuántas veces delante de Dios pienso: yo veré que hago, lo engaño y no pasa nada, cumplo algunas cosas, pero no pasa nada. A Dios nadie le engaña, el pecado original queda, para portarse bien hay que esforzarse, para portarse mal simplemente deja, el pecado que llevamos dentro te lleva al mal, al dañ0”.

Se habla de corrupción, pero no de Pecado

También, meditó con los fieles sobre la importancia que debe tener en nuestra vidas la lucha contra el pecado: “Se habla mucho de corrupción pero no se habla nada del pecado, hay que hablar del pecado porque lo tengo en el alma, lo siento en mis pensamientos, en mis palabras, en mis acciones, yo noto que hay una fuerza que me aleja de Dios, y eso es lo que el bautismo ha venido para decirme pongo en tus manos todos los medios para que pueda luchar, ¿qué te ofrezco? toda la herencia de Jesús, la eternidad, la felicidad, el amor, pero por el camino de la iglesia, el de los sacramentos, amor al prójimo. No puedo decir soy católico y no voy a misa, y no amo a mi prójimo, no cuido a mi matrimonio, no trato de hablar bien de los demás, llega un momento en que, si me dice el Padre Dios, tú eres mi hijo, mírate al espejo, eres un buen hijo, te ama, te da alegría, que Dios te ama”

Concelebraron en la Santa Misa, El Padre Luis Ayala, Vicario Pastoral de la Comunidad Quechua Hablante; el Padre Luis Gaspar Vicario de Pastoral y Evangelización y algunos sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima.

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