Doy gracias a Dios y a todos los que me han acompañado

sábado, 26 enero 2019

• Cardenal Cipriani agradeció a sus colaboradores y al Perú en estos 30 años al servicio de la Iglesia.
• Resaltó la fe del pueblo peruano que se hizo presente en la visita del Papa Francisco, la devoción al Señor de los Milagros, al millón de personas que son parte de la Marcha por la vida y a la reciente visita de la Virgen Peregrina de la Virgen de Fátima

“Cómo no voy a dar gracias a Dios de ese pueblo, millones que estuvieron en la calle viendo al Papa, cómo no voy a dar gracias a Dios de esa visita de la Virgen de Fátima que por miles en todas las iglesias acudieron, cómo no voy a dar gracias a Dios la experiencia de estar con el Señor de los Milagros grandiosamente, millones de peruanos, cómo no voy a estar dando gracias a Dios de una Marcha por la vida que se acerca al millón de personas todos los años. Estoy hablando de momentos donde ves una iglesia viva, luminosa, gracias por tanto cariño, gracias trabajadores, jardineros, porteros, choferes, gente que trabaja con uno y que se dedica a ayudarte para que tú puedas trabajar”. Con estas palabras el Cardenal Cipriani agradeció al pueblo peruano sus muestras de cariño y cercanía luego de haber concluido su gobierno en la Arquidiócesis de Lima, con la aceptación de su renuncia y el nombramiento de Monseñor Carlos Castillo como nuevo arzobispo. El Cardenal aprovechó su programa radial de “Diálogo de fe” para hacer llegar su gratitud a todos los fieles.

Durante el programa, resaltó la fe del pueblo peruano que se manifestó en la visita del Papa Francisco al Perú: “El viaje del Papa Francisco, el cual presentó a una iglesia popular, madura, participativa y creyente (…) le doy gracias a Dios porque este pueblo maravilloso salió de manera multitudinaria, el Papa se quedó con la boca abierta, estoy encontrando una iglesia que no sabía, creyente, viva, participativa y muy joven”.

Treinta años de servicio

En otro momento, hizo un repaso de sus 30 años de vida episcopal al servicio de la Iglesia: “Desde el primer momento que uno asume un trabajo, la Iglesia, tu corazón hecho a la medida del corazón de Cristo está entregado al servicio a los demás, no es una teoría, yo no he venido a imponer una ideología, para defender un régimen, vengo a llevar el amor a Dios a las almas, con defectos y errores” “Después de 30 años uno está cansado, desde el punto de vista humano, es como un papá que tiene millones de hijos, que está enfermo, en problemas, en situación de emergencia, ayudar a Pisco, el aniego en San Juan de Lurigancho, todos los días tienes sacerdotes con dificultades, es un padre que con ese cariño y corazón grande tiene mucho qué hacer”.

Paso por Ayacucho

Por otro lado, recordó sus primeros años de Obispo en Ayacucho, en la época más dura del terrorismo: “En Ayacucho, si hago el recuento de los primeros diez años, mi trato con esa gente joven haciendo deporte desde chicos, mi trato con los ronderos en esos viajes por la parte alta y lejana de Huamanga, mi conocimiento de la realidad de la violencia que ocurrió en esas tierras, mis Semanas Santas en Ayacucho grandiosas, las mamitas que son el alma de Ayacucho que tienen la fe que transmiten a sus hijos y nietos, todo eso lo tengo en el corazón, también tengo la sangre que he visto de cerca en esas tierras y me llevaron a acercarme más a Dios, a participar con Jesús en la Cruz”.

“El 1988 empiezo a ser Obispo, el país estaba colapsado, no había libertad, estábamos sometidos a la violencia de Sendero Luminoso, no había economía, estábamos quebrados, no había futuro para la juventud, no había trabajo, se iban miles del Perú, ahí me toca ser Obispo y me toca ir a donde está el momento más duro de toda esta situación en Ayacucho (…) entonces Sendero se me viene encima, algunos corren, yo no corrí, ese es mi nacimiento al Episcopado”

Gracias por tanto cariño

También agradeció a sus sacerdotes, a las religiosas y a todos los que forman parte de la Iglesia de Lima: “Yo he ordenado más de 150 sacerdotes en estos años, diocesanos un buen grupo, he tenido una enorme inquietud por la vida del sacerdote diocesano, he visto morir a algunos, he visto el nacimiento de otros, todo este agradecimiento a los párrocos en frente de su iglesia que empiezan jovencitos y se van haciendo mayores, a las religiosas que han sido miles, catequistas, misioneras, educación, a los movimientos juveniles que han levantado el despertar de la iglesia local, a los movimientos eclesiales y todas las familias y jóvenes”.

Peruano antes que Cardenal

Finalmente, el Cardenal mencionó firmemente su amor a Dios, a nuestra patria, el agradecimiento a todos y que siempre estará en nuestros hogares: “Yo antes que Cardenal soy peruano, el amor que tengo a esta patria es muy grande (…) ese amor a la patria me ha llevado siempre a defenderla, porque a veces se quiere manipular desde el poder una serie de cosas que no son, y junto a ese amor a la patria, también tengo que decirte, soy un hijo predilecto del Opus Dei tengo un amor muy grande a San Josemaría, mi fundador, es decir tengo unos amores muy grandes en el corazón (…) Que Dios bendiga a todos, estaré con ustedes, no los voy a dejar, estaré siempre en sus hogares.”

Primero Dios

Luego, nos dejó el mensaje de siempre tener a Dios en nuestro corazón, por medio de la oración y los sacramentos: “Deja entrar a Dios para que arranque odios, críticas, murmuraciones, mentiras, sospechas, amenazas, que las saque porque Dios no tiene esto, deja que ese amor te ayude a proyectar sobre los demás, primero hace falta una limpieza de ese amor de Dios en nuestras almas, alejar cóleras, sospechas, malos pensamientos, odios, envidias, venganzas, si estás así no puedes cumplir el mandamiento, no puedes porque es amar al prójimo como Dios te ama, Dios te ama con el perdón, misericordia, alegría, verdad (…) podemos llegar a esa limpieza purificándose en la oración y en la confesión”.

El día 25 de enero del 2019, el Santo Padre aceptó la renuncia al gobierno de la iglesia de Lima al cardenal Juan Luis Cipriani, nombrando como su sucesor al P. Carlos Castillo. El Cardenal Cipriani continuará como administrador apostólico de la Arquidiócesis hasta el sábado 2 de marzo, fecha de la toma de posesión del nuevo Arzobispo de Lima y Primado del Perú.

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