Nuestra fe es un canto a la reflexión

domingo, 10 marzo 2019

“Ese camino que hacemos de la Cuaresma es para aprender junto con el Señor cómo salir de las tentaciones que pueden desviarnos del camino adecuado, justo, verdadero; el camino del amor”, afirmó monseñor Carlos Castillo, arzobispo de Lima y primado del Perú, en la Misa del Primer Domingo de Cuaresma, el 10 de marzo, la cual contó con la presencia en el altar de la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza.

Durante su homilía, monseñor Castillo habló sobre las tentaciones que, así como Jesús, tenemos que enfrentar en nuestro día a día.

“La primera tentación es el pan a cualquier precio. Todos tenemos la tentación porque necesitamos comer, porque comer es un derecho humano fundamental para tener vida, es una necesidad, pero no podemos vivirla y satisfacerla a cualquier precio. Hoy sabemos cómo se llama la tentación de conseguir comida, alimento y bienestar a través de esa magia llamada corrupción y esa es la tentación de nuestro país”.

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“La segunda tentación también es la historia del pueblo de Israel, cuando surgieron los reyes y gobernaron por casi cuatro siglos. Jesús recuerda entonces que hay una tentación tremenda que es la del poder que siempre exige que nos arrodillemos antes él para adorarlo y tener muchísimas cosas. El camino de Jesús es un camino de servicio y se basa en Dios, en Dios que es amor y está para servir y nos anuncia el camino de un Dios servidor de los seres humanos, un Dios que nos comprende y acompaña”.

“La tentación del poder religioso, el pensar que porque soy creyente, sacerdote o arzobispo, puedo hacer lo que quiero porque tengo el poder divino. Eso el Papa lo ha denunciado y se llama clericalismo, que es el equivalente en la sociedad al machismo que destruye a las personas débiles y que cree que puede hacer lo que quiera; y lo vemos en muchas situaciones religiosas del mundo, se usa la religión para el servicio de las personas que se apoderan del poder religioso y simultáneamente se destruye a las personas a consecuencia de cosas trágicas que incluso nuestra Iglesia ha sufrido en los últimos años y que todos juntos tenemos que ayudar a resolver”.

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Penitencia y reflexión en esta Cuaresma

Dijo también que en este camino de Cuaresma es necesario ver nuestras tentaciones personales y colectivas, y hacer una penitencia y reflexión completa. “Recurramos a la Palabra de Dios que está dicha justamente para que nosotros podamos reflexionar y pensar”

Exhortó a que en esta Cuaresma nos unamos todos para hacer una recapacitación de nuestros problemas personales y sociales para de este modo poder avanzar.

“La Iglesia no está terminada, hay que hacerla cada vez, hay que construirla juntos, por eso hay que dejarnos inspirar reflexivamente por el Señor, sus palabras nos vienen de ayuda, para que en la vida entonces no tengamos ni el pan a cualquier precio, ni la ambición de poder, ni el clericalismo que destruye a Dios y los sustituye”.

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“Que este camino cuaresmal nos ayude a caminar en este camino de Jesús para ser servidores, para alentar a nuestro pueblo y darle vida, sobre todo porque estamos en un momento histórico en donde en medio de nuestros enredos todos estamos buscando una esperanza, y esa cometa que ha venido llena de ternura es un signo de esperanza por los aires para que todos podamos vivir felices”.

Al final de la Santa Misa y luego de la bendición, monseñor Carlos Castillo firmó un Pacto de Ternura en el atrio de la Catedral, dando así inicio al recorrido por Lima de la Caminata Huellas de Ternura, organizado por la Conferencia Episcopal Peruana, Cáritas del Perú, Fe y Alegría y World Vision Perú.

Concelebraron monseñor Raúl Chau, obispo auxiliar de Lima; el padre Luis Ayala, vicario de acción social.

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